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MIÉRCOLES DE CENIZA

El miércoles de ceniza es el día que da comienzo al tiempo de cuaresma. La imposición de la ceniza nos recuerda una vez más nuestra condición humana, por eso se nos dicen las palabras “polvo eres y en polvo te convertirás”. La ceniza es la simbología que encierra nuestra relación de seres humanos creados por Dios, que fuimos creados con un propósito en la tierra y que somos invitados a participar del Reino de Dios acá en la tierra y luego en la eternidad. La ceniza es signo de que sin Dios solamente somos polvo, pero en Cristo Resucitado somos más que polvo, somos hechura del amor de Dios. Esa imposición de ceniza en nuestra frente nos llama a la humildad, a la conversión, a reconocer lo frágiles que somos, pero también nos invita a colocarnos en presencia de Dios, reconociendo lo que somos, con nuestras debilidades y fortalezas, pidiendo a Dios su dirección, su misericordia y perdón. Es también, un signo para que cada uno de nosotros meditemos la relación de
perdón consigo mismo, de establecer una relación sana consigo mismo y con los demás, pues el fruto más grande de nuestra oración acompañada de la ceniza es el cambio en nuestro interior y el cambio con nuestro prójimo.

La ceniza para algunos es parte de la tradición, del cumplimiento y para muchos hasta un signo de superstición – algo mágico- hay que dejar de un lado la idea de que es una especie de amuleto. Por lo tanto, para el cristiano la ceniza es un signo que invita a la conversión, por eso también se nos dice: “Conviértete y cree en el Evangelio”, por tanto, la ceniza no es algo mágico, algo que trae protección, sino más bien algo que cobra sentido en la del vida del cristiano. Por supuesto, que trae una historia de penitencia, en los primeros siglos en donde las personas querían recibir el Sacramento de la reconciliación el Jueves Santo, se imponían la ceniza en la cabeza y se presentaba ante la comunidad vestidos de sacos penitenciales, representaba su voluntad de conversión. Ya para el año 384 d.C., la cuaresma adquirió un sentido de penitencia para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia Católica tomo este signo para iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Por consiguiente, teniendo en cuenta el valor de la penitencia y conversión en nuestro camino como cristianos, podemos acercarnos a Dios mediante este signo de la ceniza, dejarnos seducir por el amor infinito que tiene Dios para con cada uno de nosotros. Reconocer que necesitamos de ese Dios liberador cada día de nuestras vidas, del Salvador que nos da esperanza para seguir afrontando los problemas que se nos presenta en nuestra vida, a tener seguridad no de una muerte que acaba con todo, sino una muerte que me acerca más a esa felicidad ultima que buscamos y que se hace realidad en el Señor. Recordando que no por el hecho de ser cristianos no vamos a tener problemas o dificultades, por el contrario las tendremos, pero la diferencia no está en la caída sino en la levantada, ya que si tenemos a Dios en nuestra realidad cambia todo, todo tendrá sentido y su recompensa se dará en nuestras vidas.

Ahora bien, la invitación es que sigamos siendo portadores de la Buena Noticia a muchas
personas que viven sin esperanza, sin saber de la Salvación que se nos fue dada en una cruz. Dispongamos pues nuestro corazón a este inicio de rencuentro y a degustar el poder sanador de Nuestro Señor Jesucristo en la conversión, mediante esta ceniza y tiempo cuaresmal.