Facultad de Educación
La Universidad Santo Tomás, creada por la Orden de Predicadores (Padres Dominicos) y restaurada en 1965, se ha caracterizado, en primer lugar, por la formación humana de sus educandos, y en segundo lugar, por el diálogo abierto con el pluralismo de un mundo contemporáneo secularizado, aunque sin renegar de la doctrina de Santo Tomás. Esto le ha permitido no solamente promover la formación científica y profesional para llevar la cultura y el conocimiento superior a todos los niveles y estratos de la comunidad, sino también mantenerse en constante proyección hacia el futuro, adelantándose muchas veces a los acontecimientos del mundo que se renueva permanentemente.
Desde esta perspectiva futurista de la Universidad, la Facultad de Educación de la Vicerrectoría General de Universidad Abierta y a Distancia (VUAD) también viene proyectándose y adelantándose a los acontecimientos del mundo contemporáneo , por medio de sus tres funciones esenciales, señaladas en la Misión según el Estatuto Orgánico: la docencia, la investigación y la proyección social, las cuales adquieren mayor relevancia para la Facultad de Educación de la VUAD, por ser una Facultad abierta y a distancia.
Las características de ser abierta y a distancia le permiten a la Facultad de Educación asumir todos los retos que le plantea la posmodernidad, entre ellos el de estar al día con los problemas que trae el mundo globalizado, o mejor “planetarizado” como diría Edgar Morin en el que” la misión de la educación para la era planetaria es fortalecer las condiciones de posibilidad de la emergencia de una sociedad-mundo compuesta por ciudadanos protagonistas, conscientes y críticamente comprometidos en la construcción de una civilización planetaria” (Morin et. al. 2006). Por esta razón, en Claves para entender la Universidad: en una era de supercomplejidad, Ronald Barnett (2002) dice: “no podemos seguir entendiendo la universidad en términos de categoría de conocimiento, sino más bien en términos de procesos de cambio y proliferación de dominios del saber”. En este sentido. La universidad ya no es un lugar exclusivo de conocimiento, sino más bien un lugar de posibilidades cognitivas, ya que el conocimiento se ha entendido en su forma tradicional como si fuese un resultado, un estado final después de un proceso. Pero hoy, continúa Barnett,
vivimos en un mundo sujeto a una infinita interpretabilidad, y es para este mundo para el que la universidad tiene que preparar a sus estudiantes y es en él donde se lleva a cabo la investigación. La universidad debe pensar que se halla inmersa en complicados procesos de conocimiento y de indagación, que participa en diferentes escenarios de conocimiento y que se dedica a explotar y a explorar posibilidades cognitivas. (…) La universidad se está convirtiendo ahora en un jugador activo en las aperturas epistemológicas en ese mundo.
He ahí el papel que debe desempeñar entonces la Facultad de Educación de la VUAD; es por eso que la propuesta, el análisis y el desarrollo de sus fundamentos teleológicos le permitirán ubicarse como una facultad de educación dinámica, abierta a todas las posibilidades del saber, en permanente diálogo con el mundo contemporáneo y con capacidad para responder a las necesidades de las regiones a donde extiende su radio de acción educativa y transformadora, a las necesidades del país y a las exigencias de la planetarización de la cultura.
Francisco Alonso Chica Cañas

